El IV Congreso Catalán de Sostenibilidad ha revelado que, a pesar de la incertidumbre reguladora que rodea la transposición de la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) en España, el 90% de las empresas que han sido excluidas de la obligación de informar sobre sostenibilidad por el paquete legislativo Ómnibus planean mantener sus informes ESG. Este dato pone de manifiesto el compromiso continuo de las empresas con la sostenibilidad, aunque no exista una normativa clara que las obligue a ello en el corto plazo. Experiencias previas de reporting no financiero han quedado instauradas en la cultura corporativa de muchas organizaciones, las cuales han optado por continuar con esta práctica como un pilar esencial de su estrategia empresarial.
El recién aprobado paquete legislativo Ómnibus ha restringido el alcance de la CSRD, no obstante, el Congreso ha enfatizado que este cambio regulador no ha minorado el enfoque en la sostenibilidad. Al contrario, se percibe una creciente presión del mercado sobre las empresas para adoptar prácticas más sostenibles. La demanda por parte de clientes, financiadores y proveedores de mayor transparencia respecto a la sostenibilidad está impulsando a las organizaciones a mantener estándares de reporting, incluso en ausencia de una obligación legal imperiosa. Esta tendencia refleja un cambio sistémico que va más allá del cumplimiento regulatorio, transformándose en un imperativo estratégico para las empresas.
Durante las sesiones del Congreso, se discutieron diferentes perfiles de empresas en relación a cómo manejan la sostenibilidad y el reporting ESG. Por un lado, están aquellas que seguirán reportando voluntariamente, enviando un mensaje firme de compromiso. Por otro, se encuentran las empresas que, al dejar de existir la obligación, decidirán no presentar más informes de sostenibilidad. Finalmente, también hay un grupo de empresas que optará por la verificación externa de sus informes, buscando así aumentar su credibilidad en el mercado. Esta diversificación en las respuestas de las empresas subraya la importancia de la sostenibilidad como eje central de la gestión empresarial contemporánea.
Los verificadores de información también están viendo reforzada su función en este escenario, dado que las empresas buscan cada vez más asegurar la validez y la fiabilidad de sus informes ESG. La verificación externa no solo proporciona un sello de garantía sobre la información divulgada, sino que también responde a la necesidad del mercado de contar con datos sólidos y confiables en materia de sostenibilidad. En este sentido, se espera que el papel de los verificadores se convierta en un componente esencial del ecosistema de sostenibilidad, promoviendo prácticas responsables y transparentes entre las empresas.
En conclusión, el movimiento hacia un modelo de sostenibilidad estructural dentro de la gestión empresarial no solo se mantiene firme, sino que se ve impulsado por una combinación de factores regulatorios y la demanda del mercado. Con la CSRD aún en proceso de implementación y un marco normativo que se adapta, las empresas españolas se encuentran en una encrucijada donde la sostenibilidad y la transparencia juegan un papel crucial. Los próximos años serán clave para observar la evolución de esta tendencia y cómo las empresas responderán al desafío de ser sostenibles, no solo ante las normativas, sino también ante las expectativas de un mercado que cada vez exige más en este ámbito.

