salmón Atlántico: ¿Por qué la especie enfrenta un futuro incierto?

Las comunidades autónomas de Asturias y Cantabria están en la cuerda floja cuando se trata de la pesca del salmón del Atlántico, considerando la dramática situación del recurso. A pesar de la tardía llegada del campanu, el emblemático primer salmón de la temporada, ambas regiones han optado por mantener abierta la temporada de pesca, aunque las cifras hablan de un panorama alarmante. En Asturias, este martes se logró pescar el primer ejemplar, un mes después de la apertura de la temporada, mientras que en Cantabria la situación es aún más crítica, ya que no se ha visto ni un solo salmón, un fenómeno sin precedentes. Estos hechos son bien conocidos por la Sociedad Ibérica de Ictiología, que asegura que las poblaciones de salmón han disminuido más de un 80 % en la última década en todo el país, lo que ha llevado a otras comunidades como Galicia, Navarra y el País Vasco a prohibir su captura como parte de un esfuerzo por preservar las especies.

La situación ha llevado a la organización Saxífraga a solicitar la inclusión del salmón en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, sugiriendo que deberían adoptarse medidas más drásticas para su conservación. Esto implicaría, entre otras cosas, la prohibición total de su pesca, lo que no sería bien recibido por los pescadores locales que ven en esta actividad una parte fundamental de su cultura y economía. El Ministerio para la Transición Ecológica ya ha iniciado el proceso de catalogación, pero este deber ser respaldado por las autonomías, que en ocasiones tienen posturas contradictorias, como se ha visto en la negativa a catalogar la anguila europea debido a la percepción de que la veda local no ofrecería una solución eficaz si la pesca sigue permitida en otras partes de Europa.

En Cantabria, donde la dirección general de Montes y Biodiversidad ha señalado la drástica reducción del cupo de pesca, el director general Ángel Serdio ha admitido que la baja aparición del campanu es indicativa de la escasez de peces en los ríos, sosteniendo que las capturas de salmón son reflejo de su población real. Serdio ha instado a considerar la cultura local y la tradición pesquera, aunque ha dejado claro que la situación actual obliga a tomar medidas serias, incluso si eso significa llegar a la prohibición de la pesca. La pesca del salmón, tal como se conocía, podría estar llegando a su fin, y es una realidad que nadie en la comunidad desea afrontar.

Desde Asturias, el director general de Planificación Agraria, Marcos Da Rocha, ha propuesto que, aunque la veda actual es la más restrictiva en la historia del Principado, la tardanza del campanu podría ser consecuencia de variaciones en el ciclo migratorio de los salmones, motivadas por factores más allá de la pesca. Da Rocha ha enfatizado que la solución no debe centrarse únicamente en prohibiciones, sino que hay que investigar otras causas que podrían estar afectando a las poblaciones de salmón, como el cambio climático y la depredación. Cabe señalar que algunos lugares que ya han implementado restricciones aún no muestran mejoras significativas en las poblaciones de salmón, sugiriendo que un enfoque integral y coordinado a nivel europeo podría ser la clave para revertir esta crisis.

La necesidad de un enfoque basado en datos y conclusiones científicas se hace más apremiante que nunca. En Asturias, el debate acerca de la posible inclusión del salmón en el catálogo de especies en peligro de extinción también se complica por el contexto europeo, dado que las poblaciones salmoneras son distribuidas paneuropeas. Tal como ha argumentado Da Rocha, la simple acción de vedar la pesca ayudaría poco si no se aborda el problema a nivel continental. Por el momento, la comunidad autónoma de Asturias no contempla prohibiciones inmediatas, pero los registros actuales muestran un claro signo de alarma. La posibilidad de una pesca vedada es un dilema en el que se entrelazan intereses culturales, ecológicos y económicos que tendrán que ser ponderados cuidadosamente.