En el marco de la investigación por la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, sus hijas, Sarah y Judith Andic, han declarado ante la jueza que su hermano Jonathan no ha tenido conflictos por la herencia familiar. En su testimonio, argumentaron que su padre había acordado anualmente con todos sus hijos el reparto del testamento, asegurando que cada decisión se tomaba en consenso y que la supuesta mala relación entre Jonathan e Isak ha sido malinterpretada. Las hermanas insistieron en que siempre han trabajado juntos en la gestión de su patrimonio familiar y que el testamento no ha generado discordia entre ellos.
El caso ha saltado a la palestra mediática recientemente debido a la investigación sobre la muerte de Isak Andic, quien falleció trágicamente en diciembre de 2024. Según las primeras indagaciones, Isak se cayó de una montaña durante una excursión con Jonathan, lo que ha llevado a la familia a cuestionar la naturaleza de la relación entre padre e hijo. Durante su comparecencia, Sarah y Judith reafirmaron que Jonathan había decidido apartarse de Mango para concentrarse en proyectos personales, una acción que supuestamente había acordado previamente con su padre.
La familia ha enfrentado una gran presión mediática y emocional desde el fallecimiento de Isak. Las hermanas, al comparecer ante el tribunal, también se distanciaron de los testimonios de la pareja de su padre, quien había insinuado que el empresario había considerado cambiar su testamento para beneficiar a una fundación social. Sarah y Judith dejaron claro que el propósito del testamento de su padre incluía una dotación para este proyecto, que ellos mismos se comprometieron a continuar, reafirmando su intención de llevar a cabo las acciones que su padre había soñado.
Además, un psiquiatra que trató a Jonathan y a Isak en una única sesión también testificó ante la jueza, destacando que las discusiones económicas entre padre e hijo fueron un tema crucial en su terapia. Sin embargo, el psiquiatra discrepó de la idea de que una donación en vida podría haber solucionado sus dificultades. Esto, junto con el testimonio de las hermanas Andic, sugiere que, a pesar de los conflictos naturales en las relaciones familiares, el tema de la herencia ha sido manejado con respeto y consenso entre los hermanos.
Finalmente, en un comunicado emitido por la familia, Sarah y Judith expresaron su profunda tristeza por la pérdida de su padre y su firme convicción en la inocencia de su hermano Jonathan. Aseguraron que han cooperado plenamente con el proceso judicial y reiteraron su creencia de que la verdad prevalecerá. Todo esto se desarrolla en un contexto de dolor y confusión tras la muerte de Isak Andic, dejando a la familia en una complicada búsqueda de justicia y entendimiento en medio del dolor por su pérdida.

