Ballenas jorobadas baten récord en migración histórica entre Brasil y Australia

Dos ballenas jorobadas han logrado establecer un récord impresionante al cruzar más de 14.000 kilómetros de océano abierto, conectando áreas de reproducción desde el este de Australia hasta Brasil. Esta revelación fue dada a conocer el viernes por la bióloga ecuatoriana Cristina Castro, quien lidera un equipo internacional de investigación que incluye expertos de Australia, Brasil, Ecuador y Estados Unidos. Castro, con más de 27 años de experiencia en el estudio de cetáceos, describió el hallazgo como un «avistamiento único en el mundo», resaltando la importancia de este cruce migratorio entre dos hábitats tan distantes.

Las ballenas, que generalmente migran entre áreas de alimentación y reproducción, han desafiado las expectativas al desplazarse desde una zona de crianza en Australia hacia dos diferentes en Brasil. Estos cetáceos no llevan dispositivos de rastreo, pero han sido identificados mediante la plataforma global Happywhale, que utiliza algoritmos avanzados para comparar miles de fotografías de las colas de las ballenas. Cada jorobada tiene un patrón único en la parte inferior de su cola, lo que permite a los investigadores crear catálogos para su identificación a lo largo del tiempo y las regiones.

El estudio, que abarcó un amplio rango temporal desde 1984 hasta 2025, recopiló 19.283 fotografías gracias a la colaboración de científicos y ciudadanos interesados que enviaron sus imágenes a través de Happywhale. Este esfuerzo colectivo ha resultado en la identificación de estas dos ballenas jorobadas como parte de un desplazamiento migratorio extraordinario, lo que pone de manifiesto la valiosa contribución de la ciencia ciudadana en la investigación. Castro destacó que cada fotografía recolectada proporciona información esencial sobre la biología de las ballenas y sus patrones de migración.

Uno de los ejemplares fue fotografiado por primera vez en la bahía Hervey, Australia, en 2007, siendo avistado posteriormente en 2013, antes de aparecer en las costas de Sao Paulo, Brasil, en 2019. Por su parte, la otra ballena fue vista por primera vez en 2003 en el Banco de Abrolhos, un área crucial para la crianza de ballenas jorobadas en Brasil, y fue redescubierta en Bahía Hervey en 2025. La distancia que separa los puntos de avistamiento de ambas ballenas alcanza cifras asombrosas, aproximadamente 15.100 kilómetros.

La bióloga Cristina Castro ha resaltado que estos movimientos inusuales de las ballenas podrían estar relacionados con los efectos del cambio climático, como la disponibilidad de alimento en sus rutas migratorias. A pesar de que las ballenas jorobadas tienden a ser muy fieles a sus áreas de reproducción, este comportamiento migratorio atípico es extremadamente raro, representando solo el 0,01 % de los individuos registrados. Sin embargo, esta migración podría tener implicaciones significativas para la salud de las poblaciones de ballenas a largo plazo, promoviendo la diversidad genética y el intercambio cultural entre distintas poblaciones.