La Autoridad Portuaria de Róterdam ha dado un paso innovador en la gestión ecológica de su entorno al introducir tres burros de la raza zamorano-leonesa en el Geuzenbos. Este espacio natural, que abarca 29 hectáreas, se encuentra entre dos reservas naturales y se han visto invadido por el espino cerval de mar, un arbusto espinoso que presenta un reto significativo para mantener la vegetación baja en los corredores de tuberías del puerto. El proyecto piloto anunciado este lunes busca controlar la proliferación de esta especie invasora de forma natural, aprovechando las capacidades de estos burros para pastar en áreas donde la vegetación es difícil de manejar manualmente.
El espino cerval de mar es conocido por su rápido crecimiento y su difícil erradicación. Convertido en un problema en áreas de infraestructura crítica, como las canalizaciones de petróleo y productos químicos, su expansión obliga a realizar un mantenimiento intensivo y costoso. Con la introducción de los burros, la Autoridad Portuaria espera reducir la necesidad de esfuerzos mecánicos y químicos para el control de la vegetación, permitiendo un enfoque más sostenible hacia la gestión del paisaje urbano y portuario.
Los burros, que fueron cuidadosamente seleccionados y adaptados al clima de los Países Bajos, exploran con curiosidad su nuevo hogar y comienzan a integrarse con otros animales en el área, como dos toros que también contribuyen al manejo del ecosistema local. La elección de la raza zamorano-leonesa no es casual; estos burros son conocidos por su resistencia y su habilidad para alimentarse de vegetación seca y espinosa, lo que los convierte en excelentes aliados en la lucha contra el espino cerval de mar.
La iniciativa no solo tiene un objetivo práctico, sino que también contribuirá a la biodiversidad del área portuaria. Según Lissethe Veenstra, responsable de infraestructuras de la Autoridad Portuaria, «cuidamos la naturaleza que tenemos en el puerto, y este tipo de gestión ecológica encaja perfectamente con nuestra visión». Se espera que el proyecto, que durará entre un año y 18 meses, no solo respalde la gestión del espino, sino que también promueva un entorno más diverso y saludable para la flora y fauna locales.
La comunidad local ha sido informada sobre la presencia de estos animales y las normas a seguir para garantizar una convivencia armoniosa. Se han colocado señalizaciones para recordar a los vecinos y visitantes que deben mantener a sus perros con correa y evitar alimentarlos. La presencia de los burros en el Geuzenbos es un paso más hacia el fortalecimiento de la sostenibilidad en Róterdam, donde la interacción entre la industria y la naturaleza continúa evolucionando, integrando fauna silvestre como focas y murciélagos en un entorno de actividad industrial.

