Las borrascas que han azotado la península Ibérica en esta temporada están teniendo un impacto significativo en la fauna silvestre, la cual se ve obligada a adaptarse a estas condiciones extremas. Animales de diversos grupos, incluyendo mamíferos, aves y peces, enfrentan retos considerables para encontrar refugios seguros. Con el aumento de la lluvia y el desbordamiento de ríos, muchas especies buscan protección en places menos afectadas o en sus madrigueras, que a menudo se ven inundadas. Esta situación crea una competencia entre la supervivencia y la búsqueda de alimentos, ya que los cambios drásticos en las condiciones climáticas pueden alterar los patrones de reproducción y alimentación de estos animales.
El pelaje mojado representa un grave riesgo para la salud de muchos animales, según explica la profesora e investigadora Gloria Fernández Lázaro de la Universidad Autónoma de Madrid. Un pelaje húmedo durante períodos prolongados puede aumentar la probabilidad de infección por patógenos y generar estrés fisiológico. Las aves, por ejemplo, dependen de ciertos mecanismos para impermeabilizar sus plumas, como el aceite que producen en la glándula uropigial. Sin embargo, cuando se empapan, es posible que experimenten una pérdida significativa de calor y termorregulación, lo que puede llevar a la hipotermia en condiciones climáticas adversas.
Los peces que habitan en ríos también sufren las consecuencias de las borrascas, ya que el incremento repentino en el caudal afecta la transparencia del agua. Esto no solo dificulta su visión, sino que también puede llevar a una disminución de la temperatura del agua y a riesgos de contaminación. Además, la posibilidad de ser golpeados por ramas arrastradas por la corriente aumenta durante estos episodios. Los expertos advierten que el desbordamiento de ríos puede incluso provocar que algunos peces terminen en áreas no naturales, como parques, donde no pueden sobrevivir.
Por otro lado, los anfibios y muchos insectos tienden a beneficiarse de las lluvias, aumentando su actividad y reproducción durante estos períodos. La abundancia de agua propicia la salida de los anfibios en busca de alimento, creando un ciclo ecológico estacional que puede verse modificado por cambios bruscos en los patrones de precipitación. Según Fernández Lázaro, estos cambios están alterando a las especies en maneras que aún no se comprenden completamente, lo que presenta un desafío adicional para la conservación de la biodiversidad en la región.
Los mamíferos también enfrentan retos en épocas de intensas nevadas. El veterinario Gabriel Alcántara destaca la importancia de proporcionar refugios adecuados en espacios de conservación, donde los animales puedan protegerse del frío extremo. Especies como los corzos y gamos pueden experimentar estrés térmico si no encuentran refugio, mientras que otros, como los osos, disfrutan de la nieve, aunque se debe tener cuidado de que no se escapen. Alcántara advierte que la combinación de acumulación de nieve y descensos drásticos en la temperatura puede resultar fatal para algunos animales, como los zorros. En este contexto, la gestión adecuada de los hábitats de conservación se vuelve crucial para la protección de la vida silvestre.

